Diego Muralla. Amantes de Teruel

Aguarda un poco más, amada mía

En este año especialmente simbólico, La Leyenda sigue más viva que nunca, y la villa de Teruel ya está dispuesta a ser testigo del desenlace de la historia de amor más grande jamás contada.

Cinco años han pasado ya, desde que en 1212 los hombres partieran de Teruel en la comitiva hacia La Batalla de Las Navas de Tolosa, con Pedro II de Aragón a la cabeza.

El joven Diego de Marcilla marchó con ellos, con la intención de lograr la fortuna suficiente para desposar a Isabel de Segura a su regreso.

EL plazo está a punto de expirar, y a Teruel no llegan noticias de Diego. Jesús Cuesta, imagina en este poema los pensamientos que asaltan al joven durante esos años de contienda, en el que le pide a Isabel que aguarde un poco más… “

  

Diego de Marcilla Nombrado Caballero

MONÓLOGO DE DIEGO

Me atruena, Isabel,

tu nombre en mis oídos

en estas noches

largas sin tu aliento.

Noches de esperanza

desesperada,

noches en vela suspirando

que, enriquecido,

se agote este plazo

de agonía.

Hundo mis manos

en tu recuerdo

ahora que la luna se levanta,

amada mía, y lleno todo,

Isabel, de tu presencia ausente,

sueño en tenerte ya,

sin ya tenerte,

mientras mi espada

tu oro y tu honor defiende,

sin que mi brazo,

intimando con la muerte,

sienta el dolor ni la fatiga.

Aguarda, amor,

paciente mi regreso.

Fresco sopla ya el viento

hacia ese añorado Teruel

donde me esperas

para vencer juntos

este alocado tiempo.

Cautivo en tu recuerdo,

sol de mi vida, te sueño,

te llamo, te convoco,

y en mi corazón toma cuerpo

tu presencia toda, amada mía,

ahora y para siempre.

Cuando amanezca

renaceremos juntos al amor,

y todo será

como tu padre quiere que sea,

cumplidas ya

nuestras promesas todas.

Nada es ya nada sin ti.

Nunca sabrás cuanto te añoro

en esta dura cabalgada,

blanca y gentil paloma.

Pero pronto volveré a tu lado,

rico y triunfante,

para que nos broten

nuevas risas y deseos.

Cada moro cautivo

es un paso hacia ti,

razón de todo, que insiste

en alumbrar lo oscuro.

Un día menos

en este plazo jurado

de dolorosa espera.

Aguarda un poco más,

amada mía,

que las noches claras

llevan siempre a la vista el alba.

Un poco más,

sólo un poco más,

amada mía.

Jesus Cuesta e Isabel Cuesta

Jesús Cuesta

27-09-2005.- cumpleaños de Isabel-COLIBRÍ

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