Todos en Teruel celebran Las Bodas de Isabel, ¿Todos? No…

Nunca Teruel había visto un evento de semejante envergadura como aquella boda. Música, juglares, danzantes, banquetes donde no faltaba de nada y mucho menos el buen vino del Amor del Somontano o la Cervisia Ambar. Corría el año 1217 y la villa turolense se vestía de gala para acoger el enlace entre Isabel de Segura y Pedro Fernández de Azagra, ella la primogénita de una de las grandes familias de Teruel y él, hermano del Teniente del Rey y señor de Albarracín. Todos los turolenses y visitantes celebraban felices la unión, ¿Todos? No… A la joven novia le invadía una profunda tristeza propia de quien está a punto de perder al amor de su vida para siempre.

El novio llegaba a la plaza de la Catedral a caballo, escoltado por sendas comitivas, primero la de los Azagra y un tiempo después la de los Segura. ¿Donde estaba Isabel? entre los presentes las palabras de un grupo de niños aseguraban que la joven había prometido no casarse, que se había rasgado el vestido y arrojado al fuego su corona de azahares. Pero finalmente llego, allí estaba ella, triste cabizbaja y en todo momento acompañada de su padre. El enlace tenía lugar en la iglesia de Santa María de Mediavilla, y la plaza llena de gente alegre celebrandolo y vitoreando, ¡Viva Isabel, Viva don Pedro!!!

Brindis con ña especial y única Ambar cervesia de las Bodas de Isabel, pruebala en las tabernas de la villa de Teruel

La ceremonia no estuvo exenta de sobresaltos e infortunios pues fueron varios los que se acercaron hasta allí para tratar de impedir la unión de la pareja alegando que Isabel ya había jurado su amor al exiliado, Diego de Marcilla o que una tragedia podía suceder si no se detenía la boda.

«Que no puedo padre. Que es que no puedo» imploraba Isabel cuando el Padre Sebastián le preguntaba si llegaba a la boda «libre de coacción y limpia de pecado». Pero la mirada severa de Don Pedro de Segura obligaba a su hija a decir lo que su corazón nunca hubiera querido decir.

Así pues, se efectuaba el enlace más triste que ha vivido nunca Teruel si se le pregunta a la novia, pero el más celebrado y pomposo si se pregunta a cualquier vecino de la villa. Isabel sufrio para dar ese beso que guardaba desde hace 5 años para Diego de Marcilla, los anillos llegaron portados por una ave rapas, y no faltaron los regalos, entre los que figuró la Ambar Cervisia que realizaron los monjes de la Abadía de san Arnoldo, especialmente pensada para Las Bodas de Isabel y que se puede disfrutar en las tabernas de la villa. Con ella los novios realizaron el brindis de honor, y toda la plaza feliz gritaba Viva los novios!

El vestido de Isabel de Segura

El diseño del traje de Isabel de Segura para la boda, está diseñado y coordinando la confección por Lorena Muñoz, de la Fundación Bodas de Isabel, y es similar al de 2007, como un guiño a esa edición tan especial por la circunstancia especial de que el actor que encarnó a Diego de Marcilla es fue Angel Bujeda, el padre del actor que lo representa este año, Israel Bujeda.

El Vestido consta de 4 piezas, lleva una camisa confeccionada con una tela de algodón color crudo, con apliques dorados en los adornos en los puños y en el cuello, encima lleva un brial de seda en color beis con un vuelo de unos 6 metros y lleva una gran decoración con cintas, bordados de cruces, piedrecitas doradas y con botones en los puños hechos a mano. Encima del brial lleva una sobretúnica confeccionada en terciopelo rojo carmesí y adornos de brocado en seda rojo e hilo dorado, lleva una larga cola y está abierto por los laterales. Y por último lleva un capa cortada al estilo medieval con color dorado viejo y con un gran broche. El Tocado clásico de estilo castellano, está confeccionado con ricas telas y profusión de adornos.

En el equipo de confección de la Fundación está compuesto por Ana Escriche, Isabel Mateo, Jorge Lanzuela y Araceli Sancho. El maquillaje está realizado por Rocio Puchol, de Meraky, y el peinado realizado por Eugenio Cardona. Un equipo impresionante de personas implicadas que se vuelcan en esta fiesta histórica, al igual que en La Partida de Diego (el comienzo de la leyenda.)